El conflicto entre el Gobierno nacional y la industria textil escaló a un nuevo nivel de tensión. En las últimas horas, dos de los funcionarios más cercanos a Javier Milei lanzaron duras críticas contra los empresarios del sector, al justificar la apertura comercial como una medida de "defensa del consumidor".

El ministro de Economía, Luis Caputo, abrió el fuego al confesar que "nunca compró ropa en el país" por considerar que los precios son "un robo". Según el titular de Hacienda, el sector ha sido protegido durante décadas a costa de que millones de argentinos paguen productos más caros que en el resto del mundo.

Poco después, Manuel Adorni reforzó esta línea con una polémica teoría económica. Ante la consulta sobre el riesgo de desempleo por la apertura de importaciones, el funcionario planteó un escenario hipotético: si un consumidor ahorra 75 dólares comprando un jean importado, ese excedente se vuelca al consumo de otros sectores, reactivando la economía general. "Nosotros no tenemos que proteger industrias, sino los intereses de los argentinos", sentenció.

"Te comprás un jean en Argentina, y te cuesta -pongamos números hipotéticos- 100 dólares. Pero importarlo (al empresario) le cuesta 25, y por eso lo dejás de comprar acá... Explicame dónde se pierden puestos de trabajo", conjeturó Adorni frente al conductor de LN+, quien mantuvo casi 10 segundos de silencio luego de escuchar la teoría del jefe de Gabinete.

Sin embargo, los datos del sector contrastan con el optimismo oficial. Según estimaciones privadas, la cadena textil-indumentaria ya registró la pérdida de unos 17.000 empleos formales y el cierre de 500 empresas, lo que representa una caída del 15% de su capacidad productiva en lo que va de la gestión.